Azucena blanca

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(No disponible esta semana)

El arcángel San Gabriel le regala azucenas a la Virgen María en los cuadros de la Anunciación. Los griegos creyeron que nacía de los pechos de Hera, la diosa de la fertilidad. Los chinos la utilizaron para ahuyentar el mal de ojo.

Las azucenas que enviamos esta semana están completamente cerradas porque acaban de ser cortadas. Dales un poco de tiempo y verás cómo van floreciendo espectacularmente en unos días y durarán preciosas durante más de una semana. También llamada lirio o lilium longiflorum, es conocida en España por el nombre de azucena, que proviene del árabe as-susana, que significa “el lirio”.

Esta flor ha sido una de las plantas más utilizadas en toda la historia del arte, especialmente en pintura y sobre todo en los cuadros relacionados con el tema de la Anunciación. Su vinculación con la pureza, la inocencia, el candor y la majestuosidad fue clave para que la cultura cristiana utilizara la azucena como emblema de la Virgen María y símbolo del misterio del anuncio del arcángel San Gabriel.

A comienzos del siglo XIV, en la Anunciación de Duccio di Buoninsegna se utiliza por primera vez, aunque de una manera pequeña y aislada, la azucena como elemento imprescindible en el momento de la Anunciación. A partir de esta obra y durante más de cuatro siglos, cualquier artista que quiso pintar el encuentro entre María y el ángel que le anuncia su estado de gracia no tenía más remedio que ubicar un ramo de azucenas en escena. Como curiosidad, el pintor flamenco del siglo XV Jan Van Eyck fue obligado por el comprador de su Anunciación a pintar, una vez entregada la obra, un ramillete de azucenas, ya que el propietario del cuadro consideró que sin estas flores no estaba terminado el encargo. Como no había sitio en la composición del lienzo para colocar las azucenas al pintor no le quedó más remedio que situarlas sobre el manto de la Virgen.

Sin embargo, esta fascinación de la azucena como representación divina en realidad no es originaria de la religión cristiana. Los hombres han sentido una misteriosa atracción hacia esta flor desde muchos siglos atrás y ya en el templo de Salomón podemos encontrar algunas azucenas representadas en esculturas. Para los asirios esta flor era sagrada, al igual que en la antigua Grecia, donde se creyó que la azucena había nacido de la leche de los pechos de Hera, diosa del matrimonio y la fertilidad.

Originariamente la azucena creció salvaje en Japón, en las islas Ryukyu, de donde saltó hace miles de años al resto de islas que conforman el archipiélago japonés, Asia y Europa, donde llegó a través de las rutas de la seda. En la filosofía Feng Shui, la azucena es curiosamente un símbolo del verano y la abundancia, mientras que para los chinos significa “siempre en amor” y durante siglos se pensó que ahuyentaban el mal de ojo.

Las azucenas, aparte de símbolo religioso o precisamente por serlo, fueron utilizadas también como emblemas monárquicos. Adornaron el escudo de armas de Francia hasta 1179, cuando esta flor fue sustituida por los iris (flor de lys) por el rey Choldwig I, que afirmó haber recibido un iris de un ángel para que fuera usado como emblema de su casa dinástica.

Las azucenas pertenecen a la familia de las liliáceas, que cuenta con más de 100 especies divididas en tres grandes categorías: Longiflorum, Asiatic, Oriental.

  • Las longiflorum, que son las que enviamos esta semana, tienen una intensa y dulce fragancia y cada vara incorpora capullos de unas flores atrompetadas y blancas.
  • Los lilium Asiatic fueron conocidos hasta hace pocos años como “Mid-Century” (que vendría a significar en español algo así como “de mediados de siglo”), debido a que todos los híbridos de esta flor fueron desarrollados a partir de las décadas centrales del siglo XX. Fue el botánico y científico Jan de Graaf, en el estado americano de Oregon, quien dedicó su vida a la experimentación continua y el desarrollo de nuevos híbridos de lilium desde que obtuvo el primero, al que llamó “Enchantment”. Son flores de menor tamaño, con poca o ninguna fragancia pero con una amplia paleta de colores.
  • La familia de los lilium Oriental están disponibles en muy pocos colores, con una ligerísima fragancia pero con las flores de mayor tamaño de toda la familia.

Consejos de uso: El polen de los pistilos de esta flor puede resultar molesto y manchar si tocas accidentalmente el capullo. Te recomendamos que elimines los pistilos cortándolos para que además dure más la flor. Si tienes que quitar polen de cualquier tipo de superficie donde haya caído (como ropa) no utilices agua ni lo frotes. Con un poco de celo y mucho cuidado puedes retirar el polen.

Es importante que elimines completamente todas las hojas de la parte inferior del tallo que vayan a quedar por debajo del nivel del agua, e incluso las más cercanas por encima. Las flores te lo agradecerán porque de esta manera aseguras que el agua permanece limpia y sin hojas pudriéndose que pueden dañar la floración de las azucenas.

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