Arbol de Navidad, un poco de su historia

Arbol de Navidad, aprendamos hoy alguno sobre el origen de este símbolo tan navideño y entrañable.

 (arbol de Navidad)
Foto: poema Navidad

Muchas de las leyendas que se refieren al arbol de Navidad se remontan a tiempos muy antiguos. Todas ellas muestran la convergencia de muchas costumbres, algunas cristianas pero otras completamente ajenas a esta cultura. Vamos a ver algunas de las que podrían ser precursoras del Árbol de Navidad tal y como lo entendemos.
Los pueblos primitivos ya introducían en sus chozas plantas de hojas perennes y flores porque veían en ellas un significado mágico o religioso. También los griegos y los romanos decoraban sus casas con hiedra
Los celtas lo hacían con muérdago y otras plantas de hojas perennes como acebo, laurel ramas de pino o de abeto. A todos ellos les atribuían poderes mágicos o medicinales para curar enfermedades. Consideraban al árbol como un elemento sagrado.

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Foto: http://jardinplantas.com/por-que-plantar-acebo-en-tu-jardin/

Cerca de la fecha de la Navidad cristiana, se celebraba el cumpleaños de Frey que era el Dios del sol y de la fertilidad. Se hacía adornando un árbol al que se llamaba Idrasil que era el árbol del universo y en cuya copa se hallaba el cielo y la morada de los Dioses y en sus raíces el reino de los muertos.
Cuando se evangelizó el norte y el centro de Europa, los primeros cristianos tomaron la idea del árbol para celebrar el nacimiento de Cristo, cambiando así su significado pagano.

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Foto: fondosli.com

Según una tradición alemana, parte de ella historia y otra leyenda, el árbol de Navidad nace en el siglo VIII. Según cuenta, el obispo inglés San Bonifacio viajó a la Germania para predicar el cristianismo. Tras un periodo aquí, viajó a Roma para ver al Papa Gregorio II y a su vuelta presenció entristecido como los alemanes habían vuelto a su anterior idolatría. Se preparaban para celebrar el solsticio de invierno sacrificando a un hombre en el sagrado roble de Odín. Poseído por la ira, el obispo tomó un hacha y cortó el roble sagrado.

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Foto: http://www.arsgravis.com/?p=2530

A partir de aquí, ya todo es una leyenda que cuenta cómo ante el primer golpe del hacha, una fuerte ráfaga de viento derribó al instante el árbol. El pueblo reconoció la mano de Dios y preguntó a Bonifacio cómo debían celebrar la Navidad. Un pequeño abeto cercano que permaneció intacto cerca del roble caído fue interpretado por Bonifacio como un símbolo del amor perenne de Dios. Lo adornó con manzanas, símbolo de las tentaciones y con velas, símbolos de la luz de Cristo que ilumina al mundo. Pidió a todos que llevaran a sus casas un abeto.

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