Las flores en la perfumería

Regalar Lirios blancos puede ser, un precioso obsequio, además de una manera de perfumar de forma muy natural la casa.

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Foto: floresfrescas.com

Muchas son las bonanzas que nos ofrecen las flores: su belleza, su delicadeza, su colorido. Pero no debemos olvidar que son portadoras de delicados y agradables aromas. Sólo con sus esencias son capaces de arrebatarnos y encandilarnos.

Veamos dónde comienza y cómo evoluciona el perfume:

El uso de los perfumes se remonta casi a la aparición del ser humano. Ya los primeros hombres quemaban hierbas y madera cuando hacían el fuego y utilizaban los olores más agradables para sus ceremonias y ritos para rendir homenaje a sus Dioses a través del humo o “per fumum”, término del que deriva la palabra actual.

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Foto: aurorainfinita.org/aromas/

Pero para hablar de fabricación de perfumes para uso humano con la connotación de valores cosméticos que tienen hoy en día, nos tendremos que trasladar a la civilización egipcia. En ella, los primeros perfumistas artesanos consiguieron extraer aromas naturales.

Los egipcios utilizaban los aceites y las esencias balsámicas y las resinas diluidas en vino y otros alcoholes tanto en medicina como en ritos funerarios pero también para elaborar perfumes. La mirra, el incienso y el cedro eran algunas de las plantas más utilizadas.

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Foto: arraonaromana.org/

Posteriormente, los griegos trasladaron esta costumbre a sus gimnasios en los que se podían encontrar diferentes perfumes y aceites. Consideraban que el perfume era un don de Venus y utilizaban diferentes aromas para cada parte del cuerpo. Usaban la menta para untar sus brazos, la mejorana para el pelo, el aceite de palma para el pecho o aceite de orégano para las piernas y los pies.

Son los romanos los que lanzan el consumo de los perfumes a todas las clases sociales y elaboran preparados de aceite para untarse el cuerpo o para perfumar las telas y el ambiente.

Pero los perfumes cayeron en desuso durante los primeros años del cristianismo u hay que esperar a la llegada del Islam para que éstos vuelvan a irrumpir con fuerza gracias a la alquimia. Con ella se alcanzan las claves para la elaboración de los perfumes gracias al descubrimiento del alcohol que, mezclado con aceites y con resinas olorosas, consigue la máxima calidad aromática. Con la llegada de los árabes a España la perfumería se extendió al resto de Europa.

Fue en el Renacimiento, cuando los avances en la química permiten  que se perfeccionen  las técnicas para la extracción del perfume mediante la destilación, la prensa de pétalos y la maceración.

Con la destilación se conseguía separar las partes volátiles y menos volátiles de las plantas y se obtenían diferentes calidades de productos.

Otro día seguiremos hablando de los perfumes y de las flores, mientras tanto os aconsejo un bonito ramo de Lillium para aromatizar vuestras vidas:)

 

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