La Lavanda

¿Quién no ha caído rendido alguna vez ante la belleza y el aroma de la Lavanda? Muchas son sus virtudes y no poco lo que se puede escribir sobre ella.

lavanda en campo
Foto: pinterest

La Lavanda es un arbusto leñoso perenne que da unas flores en forma de espigas con un aroma muy característico y agradable. Es endémico del Mediterráneo.

El nombre genérico de Lavanda agrupa más de veinte especies, todas ellas aromáticas. Alguna de ellas es el conocido espliego que florece desde mediados de junio. Su color va desde el azul oscuro, más claro, rosa y blanco dependiendo de la variedad. Alcanza entre  40 y 90 centímetros de altura.

Si bien es cierto que el calor del verano es uno de los principales enemigos de las flores, en el caso de la Lavanda sucede todo lo contrario. Esta flor va a estar realmente encantada u nos mostrará su máximo esplendor cuando llega la estación veraniega.

La Lavanda preservada

Vamos a empezar por hablaros de la Lavanda preservada, una de las protagonistas de nuestros arreglos florales preservados.

Las flores preservadas, al contrario de lo que algunos crean, no son flores artificiales.

Son aquellas flores naturales a las que se las ha sustituido la savia por un líquido compuesto por agua, glicerina y algunos estabilizantes. Por esto es por lo que conservan  su aspecto inmutable durante tanto tiempo. Posteriormente, se somete a las flores a un proceso de limpieza y de secado.

Pasado este proceso ya estarán listas para ser manipuladas en la floristería y hacer con ellas espectaculares ramos o arreglos florales.

En el caso de la Lavanda, además de disfrutar de la belleza de sus florecillas azuladas, percibiréis su suave perfume.

Comprobar todo lo que acabamos de contar es tan fácil como comprar ramos de flores preservadas.

lavanda en ramo
Foto: floresfrescas

En Flores Frescas tenemos una variedad de ellos que os va a encantar y con los que, además, podréis hacer unos regalos originales y tremendamente decorativos. Cualquiera de ellos quedará estupendamente con en cualquier rincón y con  cualquier estilo de decoración.

Para su correcta conservación, os recomendamos:

  • Que mantengáis los ramos de flores preservadas lejos de cualquier fuente de calor, como los rayos del sol, las estufas, los radiadores o calentadores. De esta manera se evita que las flores se decoloren, perdiendo parte de su belleza.
  • De vez en cuando, es conveniente que quitemos el polvo que se haya podido depositar en las flores. Lo haremos soplando un poco, cerca de las flores. También nos podemos ayudar de un secador pero siempre poniendo la posición de aire frio y lo más suave posible. Alejaremos el secador para que el aire no estropeé nuestras flores preservadas.

La Lavanda y la medicina popular

Posiblemente la Lavanda es una de las plantas que más se han utilizado desde la antigüedad hasta nuestros días en la medicina popular.

Debido a sus múltiples propiedades, es una de las grandes aliadas que nos proporciona la naturaleza para cuidar de nuestra salud.

No en vano la Lavanda posee propiedades sedantes, calmantes, para ayudar a  la regeneración celular y que tiene un alto poder anti inflamatorio y antiséptico. De hecho, el nombre científico de la Lavanda proviene del latín Lavare que significa “ayuda a lavar las heridas”.

campo de lavanda
Foto: pinterest

También posee efectos diuréticos, analgésicos, cicatrizantes, antibacterianos y estimulantes de la circulación sanguínea. También ayuda a bajar la fiebre, mejora las afecciones de garganta, facilita la eliminación de los gases, calma las náuseas, ayuda a la digestión y es un buen remedio para combatir el insomnio.

La Lavanda también nos va a ayudar a que estemos un poco más guapos gracias a que es eficaz para combatir el acné y para detener la caída del cabello, si aplicamos su infusión de forma tópica o externa.

 Plantemos Lavanda

Debido a que es capaz de crecer de manera casi espontánea, la Lavanda no es una planta que precise de cuidados excesivos. Basta que reciba mucho sol y que esté en un suelo que drene bien  para que la Lavanda sea capaz de cambiar por completo un paisaje y de aromatizar el ambiente.

Por todo ello, os recomiendo a todos aquellos que tengáis la oportunidad que no dejéis de plantar Lavanda. Lo podréis hacer tanto en la tierra de un jardín como en una maceta.

Se hace así:

Necesitaréis semillas o esquejes. En este último caso deben de tener unos 10 centímetros de altura.

Si vais a plantar en tiesto, es importante que éste permita que el agua no se encharque cuando reguéis. Ósea, que debe tener un agujero en su base que permita la salida del exceso de agua que la tierra no absorbe. Poned sustrato y colocad el esqueje.

Si plantáis en el suelo, lo ideal es que sea más bien calcáreo.

Sea cual sea la forma que habéis elegido, recordad que a la Lavanda le encanta estar al sol.

Cuando terminéis la plantación, tenéis que regar enseguida. De esta manera, arraigará mucho mejor.

Posteriormente, no debéis abusar del agua. En caso contrario, las plantas se pueden pudrir.

aroma de lavanda
Foto: pinterest

Ahora sólo queda que esperéis a que llegue la primavera o el verano, según sea la variedad que habéis plantado, para disfrutar de la floración.

Cuando ésta acabe, es necesario que podéis la planta para que, con la llegada del siguiente verano, resurja de nuevo con fuerza y preciosa. Con la poda también evitaréis que se pueda ver afectada y dañada por alguna plaga.

 El aceite esencial de Lavanda

De la destilación de las flores de Lavanda se puede obtener una sustancia increíble: su aceite esencial.

Empecemos por aclarar qué es un aceite esencial:

Es aquella sustancia que se encuentra en diferentes tejidos vegetales y que contiene numerosos compuestos químicos naturales que proceden de la planta. Se extrae de ésta por medios como la destilación por arrastre de vapor de agua.

Los antiguos alquimistas decían que el aceite esencial era el alma de la planta.

Pues bien, al aceite esencial de Lavanda se le considera el rey de los aceites esenciales por sus muchas propiedades y beneficios. Además, por su agradabilísima fragancia, se utiliza en la elaboración de perfumes y de productos de cosmética.

fragancias aroma
Foto: Unisima

Se cuenta que un químico francés llamado Rene Maurice Gattefossé se quemó la mano y, para recuperarse, utilizó este aceite esencial. El resultado le sorprendió y, desde ese momento, dedicó el resto de su vida profesional al estudio de los efectos terapéuticos de esta sustancia.

Para obtener un kilo de la esencia pura de Lavanda hacen falta, ni más ni menos, que 250 kilos de estas flores

Esto nos puede llevar a pensar lo caro que debe ser este producto. No obstante, debemos  tener en cuenta que tan solo se utilizan unas pocas gotas en cada uno de los preparados.

Propiedades del aceite esencial de Lavanda

El aceite esencial de Lavanda es una de la pocas esencias que se pueden aplicar en la piel sin necesidad de estar diluida en otra sustancia conductora. Unas cuantas gotas tiene la capacidad de potenciar y enriquecer el efecto de todos los demás aceites.

Algunas de sus principales propiedades son:

  • Antiséptica: está demostrado que el aceite esencial de Lavanda es efectivo para combatir infecciones de la piel que estén producidas por virus y bacterias.
  • Analgésica: reduce el dolor y la inflamación de algunas afecciones dermatológicas, los dolores musculares o las contusiones.
  • Sedante: el aceite esencial de Lavanda es un fantástico relajante que nos ayuda a combatir el nerviosismo, la depresión o el insomnio.
  • Antiinflamatoria: Reduce y alivia los síntomas debidos a infecciones, contusiones. Mejora la circulación de la sangre.
aceite de lavanda
Foto: plantasysalud
  • Antiespasmódica: es muy útil cuando se padecen infecciones leves de garganta y de bronquios.
  • Regeneradora: Ayuda a que la piel luzca un buen aspecto y regenera zonas dañadas a causa de quemaduras, dermatitis, acné o del envejecimiento prematuro.

¿Hacemos sales de baño con Lavanda?

Hay muchas y variadas maneras de relajarnos al final del día o una mañana de Domingo cualquiera. Un relajante baño con unas sales aromáticas es una de ellas.

Y, como nos ocupa la Lavanda, he estado indagando por ahí y he encontrado esta sencillísima forma de hacer unas sales con ella.

Los ingredientes que vamos a necesitar son:

  1. Unos 300 gramos de sal marina que encontraremos en los supermercados.
  2. Unas 25 gotas de aceite esencial de Lavanda, que debe ser puro, y que compraremos en algún herbolario.
  3. Unas 3 cucharadas de granos de Lavanda que también encontraremos en los herbolarios.

Así se hacen las sales:

  • Mezclaremos bien todos los ingredientes en un recipiente de cristal.
  • Tapar y dejar reposar durante media hora.

Así de facilísimo y de rápido es obtener las sales que nos proporcionarán un placentero, relajante, reconfortante y súper aromático baño.

Foto: brambleberry

Hasta la próxima semana:)

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