Freesia roja

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Freesia roja
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Freesia roja

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Prácticamente desconocida hasta hace pocos años, es cada vez más demandada por su sobria belleza. Fue descubierta en el siglo XIX en el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica).

Posee uno de los más dulces, ricos y elegantes aromas florales, muy utilizado en cosmética y alta perfumería. En el lenguaje de las flores, simboliza la inocencia.

Esta semana enviamos una curiosa flor. No tiene historia, ni podría tenerla. No está vinculada a ningún dios, ni fue utilizada por culturas antiguas ni tiene aplicaciones médicas conocidas hasta el momento. De hecho, la freesia sigue siendo casi una desconocida. Descubierta en la primera mitad del siglo XIX, no llegó a Europa hasta la segunda mitad. Durante el siglo XX la freesia sufrió desconocimiento y errores en su catalogación y se la confundió en numerosas ocasiones con sus primas hermanas, el gladiolo o la ixia. Pero en los últimos años la freesia ha empezado a popularizarse cada vez más y no hay duda que durante el siglo XXI asistiremos al esplendor de esta flor. Disfrutar de la freesia es apreciar la novedad, la rara cualidad de descubrir y gozar una especie floral que no fue pintada en el Renacimiento, ni la usaron los artistas del Impresionismo pero que sin duda ocupará un lugar de preferencia en la historia botánica de los próximos años.

La freesia (el acento de esta palabra va en la primera vocal) ocupa hoy día un lugar destacado entre las especies de flor cortada más comercializadas a nivel mundial, junto con la rosa o el lilium. El éxito fulgurante de esta flor quizá sea debido a la dulce fragancia que mantiene durante toda su floración o a su estructura limpia y esbelta, que encaja a la perfección con la corriente minimalista y el gusto por lo sencillo que nos invade. Sea cual sea el motivo, la elegante freesia es una de las flores de olor favorita de los diseñadores e interioristas, que la utilizan cada día más en sus creaciones y conceptos florales, especialmente en los ramos de novia, donde es un elemento obligado.

La freesia tiene uno de los más dulces, ricos y elegantes aromas florales. Sin llegar a resultar intenso, la fragancia de esta flor se ha convertido en una de las esencias imprescindibles para la composición de perfumes y es actualmente muy utilizada para productos cosméticos, velas y aceites aromáticos para perfumar.

La exquisita freesia debe su nombre a un botánico alemán del siglo XIX, el doctor Friedich Heinrich Theodor Freese, que la descubrió en el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica) durante una expedición botánica que este ávido estudiante y coleccionista de plantas realizó en 1830. Posteriormente, la freesia ha tenido una de las historias más confusas y complicadas en cuanto a su catalogación, y no fue hasta hace apenas veinte años (1982) en que esta flor fue clasificada en su totalidad por el norteamericano Peter Goldblatt, uno de los expertos botánicos más prestigiosos a nivel mundial, director del Jardín Botánico de St. Louis y la máxima autoridad en botánica africana. Goldblatt redujo de 19 a 11 las especies florales de freesia que otro científico, Brown, había definido en 1935. Actualmente el trabajo realizado por el científico norteamericano se considera concluyente y por fin la freesia ha iniciado su propio camino, alejándose de su prima hermana el gladiolo, con el que tantas veces fue confundida en el pasado.

La freesia es una flor que requiere mucha agua para ir abriendo uno a uno cada botón floral, que deberás retirar cuando se hayan marchitado para favorecer la floración del resto. Asegúrate de mantener tu ramo de freesias alejado de fuentes de calor excesivo, del sol directo y especialmente de frutas y verduras, ya que el gas etileno que desprenden estos alimentos es como una orden para las flores de que ha llegado la hora de marchitarse. Con los cuidados adecuados, podrás disfrutar del aroma y la belleza de estas raras flores.

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