Narcisos

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Su fragancia es una de las más caras del mundo. Los árabes lo usaron para la calvicie.

El narciso simboliza paz y armonía. Su nombre se debe a sus propiedades narcóticas.

Originaria de la Europa Mediterránea, Oriente Medio y el norte de África, se cultiva hoy día en prácticamente todo el mundo aunque con especial intensidad en el Reino Unido, país que tiene devoción por esta flor y donde incluso una de sus regiones, Gales, ostenta con orgullo el narciso como su emblema.

El 1 de Marzo, día de San David y fiesta nacional galesa, todos los galeses utilizan narcisos para celebrar la fiesta de su patrón, un religioso cristiano del siglo VI que cobró fama y relevancia a partir del siglo XII, cuando Dewi (su nombre original) fue declarado santo católico en 1120. El narciso es, además, utilizado en Gales como moneda ya que 1 narciso es el pago anual que recibe el Príncipe Carlos como renta de las tierras vírgenes de las Islas Scilly, un archipiélago de cinco paradisíacas islas prácticamente deshabitadas que constituyen el punto más septentrional del Reino Unido.

Entregamos los narcisos totalmente cerrados pero en 24-48 horas van abriéndose poco a poco. Bien cuidadas y en un ambiente tibio, alejadas de fuentes de calor como estufas o calefacciones, estas flores puede llegar a durar hasta una semana. Si hace mucho calor o la luz que reciben las flores es únicamente de fluorescente puedes correr el riesgo de que no se abran. Para acelerar la floración, puedes añadir un poco de agua tibia al jarrón.

Es importante que no mezcles estas flores con ninguna otra variedad. La savia del narciso es tóxica para otras plantas y puede marchitarlas.

La fragancia que desprende el narciso, que podrás disfrutar según se vayan abriendo los capullos y hasta el final de su floración, es una de las esencias más caras del mundo. Ya los romanos hacían un exclusivo perfume con la decantación de los pétalos de esta flor y la mezcla del aroma, a medio camino entre la del jazmín y el jacinto, atrae no sólo por su delicada fragancia sino por las propiedades relajantes y beneficiosas sobre el organismo.

La tradición vincula esta flor con un personaje mitológico de la historia griega, Narciso, de donde se dice que tomó su nombre.

Narciso, amado por Apolo y uno de los hombres más bellos de su tiempo, era hijo de un río dios, Cephisus y de una ninfa, Liriope. Cuando nació sus padres pidieron a un adivino que les vaticinara el futuro de su hijo. “Vivirá hasta viejo si no se conoce a si mismo”, fue la respuesta de Tiresias, el legendario vidente griego. Narciso creció sin ver su rostro reflejado y despreciando los coqueteos y ofertas amorosas que doncellas y ninfas le hacían continuamente, atraídas por la espectacular belleza del joven. Las mujeres, despechadas, pidieron venganza a los dioses, que se la concedieron y un día de intenso calor, después de una cacería, Narciso sintió sed y se acercó a una charca. Al ir a beber, Narciso se vio reflejado en el agua y por primera vez descubrió su hermoso rostro, quedando enamorado en ese momento de sí mismo hasta tal punto que ya no pudo apartarse de la orilla sin dejar de contemplarse hasta que murió. En aquel lugar, brotó una flor que recibió su nombre.

Hasta aquí la popular historia con la que tradicionalmente se vincula el nombre de esta flor, aunque la realidad es bien distinta ya que el narciso, como señaló Plinio el Viejo en el siglo I de nuestra era, recibe su nombre no por su pasado mitológico vinculado a un fabuloso joven sino por sus propiedades narcóticas. Así, narciso procede de las palabras griegas “narkao”, que significa embotar, aletargar, y “narke”, el antiguo término que quiere decir sueño profundo, modorra. El bulbo del que nace el narciso tiene componentes alcaloides con fuertes propiedades narcóticas y, de hecho, fue muy utilizado antiguamente por los doctores para tratar la epilepsia, la histeria y el insomnio.

Sócrates llamó a esta flor “la corona de los dioses del infierno” por sus efectos narcóticos; en Francia, el narciso era usado como remedio antiespasmódico; los árabes usaban el aceite que se obtenía de esta planta para tratar la calvicie y como afrodisíaco y actualmente el bulbo del narciso está siendo investigado para combatir el alzheimer.

En el lenguaje de las flores, el narciso significa paz, consideración, armonía y meditación, aunque en la época victoriana el narciso también simbolizó autosuficiencia e incluso vanidad.

Es una de las flores favoritas de los Géminis, por la alegría y el intenso colorido de los capullos y de los Piscis, que aprecian la delicada y sutil fragancia de esta flor.

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