Rosas Confetti

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(No disponible esta semana)

Un curioso tono atornasolado, que migra del amarillo intenso a un fuerte rojo en los bordes de los pétalos.

Esta variedad, creada en la década de los 60, es difícil de encontrar debido a la pasión que los rusos, los mayores consumidores de rosas, tienen por esta flor. La Konfetti es, de los híbridos de rosas de té, una de las variedades con una floración más larga.

Esta semana proponemos una preciosa variedad de rosa, denominada “konfetti”. Este tipo de hibrido de la ya clásica rosa de té fue creado en la década de 1960, y poco a poco ha ido incorporándose a la alta floristería internacional. En España es raro poder comprarla ya que los rusos, de lejos los mayores consumidores a nivel mundial de rosas, adoran esta variedad.

La Rosa Konfetti se caracteriza por un increíble tono atornasolado, que se produce gracias a la variación cromática que surge de la base del pétalo, de un intenso color amarillo que evoluciona hasta el borde donde el color termina en un fuerte rojizo. Al abrir, el capullo muestra todo su esplendor y a lo largo de la floración los colores van modificándose ligeramente.

Además la Konfetti también disfruta de otra beneficiosa característica de entre los híbridos de rosas de té: bien cuidada, regala una larga floración. Para asegurarte que la disfrutas completa es importante llenar el jarrón hasta el borde de agua, para que quede lo más cerca posible de los capullos; mantener el ramo en un lugar fresco, completamente alejado de fuentes de calor y especialmente del sol; y machacar ligeramente la base del tallo, que al ser de tipo leñoso necesita un poco de tu ayuda para abrirse y garantizar que la flor absorbe agua. Si al llegar el ramo ves que las hojas están un poco lacias, elimina las que estén más cerca de la base y deja que en unas horas el agua hidrate la planta. Ya verás cómo se recuperan.

Una revolución floral: En 1867 un descubrimiento revolucionó el mundo floral internacional: Guillot de Francia creó por primera vez en la historia botánica el primer ejemplar de rosa de té híbrido, a la que llamó La France. El invento surgió por casualidad, cuando Guillot estaba intentando mejorar una rosa naranja. El resultado fue una flor muy olorosa y con una larga floración, distinta en tamaño y características a las rosas que había hasta entonces.

Desde ese momento, la rosa de té híbrida es la más habitual en los mercados y ha pasado a ocupar el primer puesto en las listas de flores más vendidas, seguida de cerca por el lillium. La rosa de te original, anterior a la creación de los híbridos que sucedieron a la invención de Guillot de Francia, era más pequeña, casi sin olor y se producía en una escasa paleta cromática: blanco, rosa y rojo. Pero con la llegada del siglo XX las nuevas especies surgían continuamente hasta llegar a hoy día, en que se pueden encontrar en el mercado multitud de variedades de rosas de casi todos los colores y con ligeras fragancias.

Actualmente la rosa se cultiva en prácticamente todo el mundo pero las que enviamos esta semana han crecido en Ecuador, país que se ha especializado en el cultivo de una variedad muy especial por el generoso tamaño del capullo, el intenso colorido de los pétalos y la esbelta y arquitectónica estructura de los tallos.

Las rosas se pueden regalar solas (1 vara) o en ramo pero en este caso lo elegante es regalar un ramo con un número de rosas par. Tradicionalmente, cuando un caballero –o el amante bandido- regalaba rosas a su enamorada cogía una del ramo y se la colocaba en el ojal de la levita o la chaqueta, cerca del corazón, dejando el ramo en número impar.

A día de hoy es difícil precisar cuántas variedades de rosas hay. La facilidad de cruzar especies para dar lugar a nuevas y originales flores han hecho proliferar de tal forma las alternativas que se calcula que pueden existir fácilmente más de 20.000 tipos de rosas distintas.

Originariamente crecieron, hace más de 4.000 años, en el fértil valle situado entre los ríos Tigris y el Eufrates, en Oriente Medio, justo donde tradicionalmente se situaba el Paraíso del Antiguo Testamento. De hecho, planchas de arcilla descubiertas en los templos de Ur (Irak) nos hablan del uso que el sultán de Bagdad hacía del agua de rosa destilada, del que utilizaba más de 30.000 ánforas al año para perfumar sus habitaciones privadas y su exclusivo harén.

A pesar de que los griegos ya conocieron y apreciaron esta flor hasta el punto de dedicarla a la diosa Afrodita por ser el símbolo de los dones de esta divinidad, la belleza y el amor, Europa tuvo que esperar hasta la Edad Media, tras las Segundas Cruzadas, para conocer la expansión y el inicio del aún hoy reinado de la rosa. En aquella época, los cruzados que defendieron Jerusalén del ejército del general musulmán Salah-al Din (más conocido por Saladino), regresaron a Europa tras la caída de la ciudad sagrada trayendo consigo esquejes de una nueva planta que habían descubierto en los jardines monásticos orientales y que los monjes cultivaban por sus propiedades medicinales. Por su parte el mismo general sarraceno también utilizó esta flor, enviando caravanas con cientos de camellos cargados de agua de rosas que fue utilizada para limpiar y purificar las mezquitas que habían sido ocupadas por los cristianos.

En Inglaterra la rosa fue el emblema de una guerra, la denominada Guerra de las Rosas, que enfrentó durante más de 30 años a las poderosas e influyentes casas nobiliarias de Lancaster (conocida como rosa roja) con la finalmente victoriosa casa de York (que se vinculó con la rosa blanca). Durante la época Victoriana, las jóvenes damas inglesas que aún no estaban comprometidas en matrimonio tenían la costumbre, en la noche de San Juan, de recoger a las doce en punto de la noche una rosa perfecta de un jardín y colocarla en un jarrón con agua. Si la flor todavía estaba fresca al día siguiente, la joven dama sería correspondida por el caballero al que amaba secretamente. Si los pétalos habían caído, mala señal: él nunca se casaría con ella.

Hasta el siglo XIX se pensaba que los pétalos secos de las rosas tenían misteriosos poderes medicinales, lo que llevó a Napoleón a entregar a sus oficiales bolsas con pétalos de rosas para disolverlos en vino blanco en caso de que tuvieran que curar infecciones producidas por heridas de guerra.

De la rosa se aprovecha todo y para todo. Es una de las flores más utilizadas en gastronomía y pastelería tanto para decorar como para comer o destilar y aplicar la esencia en bollos, pasteles y dulces de todas las clases. En aromaterapia, la esencia de la rosa es una de las preferidas para inciensos, velas, conos, bouquets, poutpourris y ambientadores. En perfumería y cosmética es esencial para todo tipo de aplicaciones: ungüentos, cremas, perfumes, aguas, esencias puras. En medicina, la rosa ha sido utilizada con éxito para curar achaques y males como constipados, tratamientos de insomnio o carencia de vitamina C. El aceite de rosa está especialmente recomendado para reducir los niveles de colesterol y el agua de rosas es un poderoso aliado para la piel y su tratamiento, por sus efectos astringentes y limpiadores.

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